martes, 27 de abril de 2010

El experto pelota


Últimamente el comportamiento de Goño deja bastante que desear. Ante su enésima desobediencia, su madre ha decididido castigarle con su silencio.
Goño, consciente de lo mal que se había portado, ha empezado a suplicar perdón:
-Háblame, mamá. ¿Ya no vas a hablar conmigo? Es que me he arrepentido muy bien. Perdón.
-...
-Por favor, mamá, que eres la más amada, la más buena, la más bonita, la más preciosa...
-...
-Que seré bueno, que me portaré bien hasta que me muera y después también.
-...
-Por favor, que eres mi más amiga y yo soy tu más amigo.
-...
-Por favor, mamá, háblame que eres la más guapa del mundo, que no tienes nada feo...
-...
-¿Eso que estás escribiendo es lo que digo yo?

lunes, 19 de abril de 2010

Etimología de Sudamérica


-Mamá, por favor -pide Goño al subirse al coche-, ¿puedes abrir la ventana que estoy sudamericando?
-¡¿Cómo?!
-¡Ay, perdón! Que estoy sudando -dice Goño-. Es que me he confundido con Sudamérica. Es que Sudamérica se llama así porque sudan mucho, ¿sabes?

martes, 13 de abril de 2010

Teoría de la percepción


-Mamá -pregunta Goño- ¿tú ves el mundo igual que yo?
-¿Cómo?
-Sí, por ejemplo si tú ves las cosas de los mismos colores que yo. A ver, ¿de qué color ves la estación?
-Blanco.
-Ah, yo también.

jueves, 8 de abril de 2010

De amor y muerte


-Mamá, ¿te quedas conmigo un ratito? -dice Goño, como cada noche en cuanto se apaga la luz.
Goño se abraza a su madre intentando coger el sueño. Pero, de pronto, dice:
-Mamá, ¿los chicos tienen que casarse con chicas o también pueden casarse con chicos?
-Mmmh.
-Es que yo quiero casarme con Alejandro D. pero él no quiere casarse conmigo.
-¿Ah, no? Bueno, no te preocupes. Aún faltan muchos años para eso. Seguramente aún no has conocido a la persona con la que te casarás.
-¡Pero es que yo quiero casarme! ¿Puedo casarme contigo?
-No, conmigo, no. Porque yo soy tu mamá.
-¿Y con Lolo (el abuelo)?
-No, con Lolo tampoco. No puedes casarte con nadie de la familia.
-¿Y si no me caso con nadie, qué pasa?
-Nada, fíjate en el tío L., que no se ha casado y está tan contento.
-Mmmh. Ya, ¿y si me caso contigo?
-Que no, que conmigo no puede ser. Además, tú y yo no hace falta que nos casemos. Ya nos queremos mucho y estaremos juntos siempre.
-¿Y cuando tú te mueras? Yo quiero morirme a la vez que tú.
-No, tú tienes que vivir muchos más años que yo.
-¿Por qué?
-Porque así es la vida.
-¿Y cuando yo me muera, te veré?
-Yo creo que sí.
-¿Y si no nos encontramos?
-Entonces quedamos en el punto de encuentro, como en el libro ese que leímos, Regaliz, ¿te acuerdas?
-Sí, pero ¿y si no hay punto de encuentro?
-Yo creo que sí habrá.
-Vale, pero si no, tú me haces un mapa.
-Vale, yo te hago un mapa para que me encuentres.
Pequeño silencio antes de que Goño vuelva a la carga.
-Jo, pero es que yo quiero morirme a la vez que tú.
-Que no, que tú tienes que vivir más que yo.
-Pero mamá, ¿no era que el cuerpo nos desaparece cuando nos morimos?
-Mmh, sí, ¿por?
-Porque entonces no podré coger el mapa. No tendré brazos.
-Bueno, pero lo verás de alguna forma. Con visión como los superhéroes, o algo así.
-Ya, y entonces solo podremos jugar a piedra, papel o tijera o a las adivinanzas. A nada del escondite y eso.
-Claro, como no tenemos cuerpo.
-Bueno, igual también podemos jugar a patinaje sobre hielo, digo, patinaje sobre nubes.
-Sí, será divertido.
-Oye, mamá, y podremos volar, ¿verdad?
-No sé. Ya te dije que nadie sabe muy bien qué pasa cuando te mueres.
-El abuelo I. sí lo sabe.
-Sí, claro.
-¿Tú crees que podremos bajar?
-No sé. Yo creo que igual sí. De alguna forma.
-Yo creo que también.
-Buenas noches, mamá. Que duermas bien.
-Buenas noches, hijo.


Imagen: Seis almohadas, de Durero

jueves, 1 de abril de 2010

De repúblicas


Goño ya tiene 5 años.
Para celebrarlo, fuimos a la capital del reino a un concierto-espectáculo de Star Wars. El programa inicial no incluía visitar ningún museo pero, de pronto, camino a Madrid, en el tren, Goño tuvo una revelación repentina.
-¡Mamá! ¡El Guernica está en Madrid!
-¿Seguro?
-Sí, en el Reina Sofía -explicó Goño-. Además, si el cuadro sale de Madrid, habrá una maldición.
(Sospechamos que aquí haya podido darse un pequeño cruce entre los dos últimos proyectos de clase: Picasso y, antes de él, los egipcios.)
-¿Iremos a verlo? -preguntó Goño interesadísimo.
Y, claro, al día siguiente del concierto, allá que fuimos, al Reina Sofía, a ver el Guernica. También vimos las imágenes del bombardeo, y una maqueta donde aparecía la bandera republicana, y carteles, y...
Obligada a explicar la guerra civil, la madre de Goño contó con un aliado imprevisto y... galáctico.
-¡Ah, ya! -exclamó Goño al oír nombrar los bandos de la guerra-. La República. Como en Star Wars.
Igualico igualico.