
-Mamá, mamá, ¿te enseño a hacer volteretas de kárate?
-Eeeh, bueno... vale.
Goño hace cuatro demostraciones.
-Ahora, hazlo tú.
Su madre, renqueante, da una voltereta.
-¡Ay, qué daño en los brazos! -se queja la madre de Goño.
-Hazla otra vez. Tienes que practicar -manda Goño.
-Pero es que me duelen mucho los brazos.
-¿Te digo un truco? -pregunta Goño-. Tú das la voltereta muy rápido, muy rápido y así el daño no entra en ti. No le da tiempo. ¿Lo ves? Así, rapidísimo.
-Ah, perfecto. Gracias.